Repartir la energía...Las limitaciones son claras, y el entorno inmediato nos obliga a aferrarnos a lo que tengamos delante.
Atesorar la energía...Utilizarla tan solo en los momentos que deseas, con las personas que deseas. Moldear tu realidad y controlarla, no depender del momento, del azar, del instinto y el egoismo, no depender de la inercia y de la falsedad.
Comprendo la fragilidad de nuestro funcionamiento, el genial destello de la sorpresa, de lo inesperado, del fragmento intenso aunque breve. Comprendo que es así como las cosas funcionan, no podemos exigir nada a nadie, no hay verdadera fidelidad, no existe el amigo eterno, no existe la relación fusionada, no existe la compenetración que lo resista todo.
Ni siquiera nuestras palabras, nuestros pensamientos y nuestros ideales se corresponden con los actos. He intentado buscar esa pureza de espíritu, la capacidad de controlar tus actos y no dejar que estos te dominen. He buscado seleccionar, entre todos los que conozco, a quienes realmente valen la pena, a quienes corresponden el aprecio, para enfocar en ellos mi energía.
He buscado la calidad por encima de la cantidad. He buscado el esfuerzo.
Intenté dominar la oscuridad ante pequeños detalles de inmadurez, pequeñas faltas acumuladas que demuestran miseria y decadencia. Me derrumbé al comprobar que la gente es falsa y multifacética, que las relaciones son azarosas y superfluas, me derrumbé cuando ví que mis inquietudes no le importaban a los demás tanto como a mí.
Acepté la oscuridad, la necesidad de calor y la inevitable realidad de que los ideales son invenciones sin forma.
¿Pero por qué entonces cuesta tanto seguir sabiendo que asi funciona todo?
Aceptas, aceptas, aceptas...Te adaptas. Y por mucho que me amoldo, a medida que me convierto más en humano y dejo de enmascararme con moral y ética, no estoy cómodo.
Te adaptas, pero sin ser uno más. Ríete de la ironía, al final estamos solos. Yo lo acepté, pero no sé en que me he convertido...
Soy el resultado de sueños que jamás desaparecieron y desilusiones que resquebrajan el alma
domingo, 1 de mayo de 2011
miércoles, 6 de abril de 2011
Polillas de papel
Es curioso como nos comportamos. Decimos cosas que no sentimos, le quitamos importancia a todo aquello que nos importa, abrimos numerosos frentes en busca de algo especial...algo que no sabemos cómo encontrar.
Voy flotando de noche en mitad de un océano poco agitado, y alrededor mío revolotean polillas de papel. Pequeñas luces verdes flotan en el aire, pícaras risas resuenan en el agua...Mi musa ha perdido su aspecto, ha vuelto ha convertirse en un lienzo facilmente moldeable con deseos y recuerdos. Quizá por eso descanso en paz y me dejo llevar por la leve corriente, atrapando polillas de papel y escribiendo suaves trazos de tinta y tiza gris sobre ellas, intentando darle forma a mis pensamientos, a las realidades que imagino y quisiera convertir en reales, en eternas, y compartirlas con el resto de luces perdidas en este océano. Luces, almas que juegan a saberlo todo cuando no saben nada. Almas que no saben como cantar sin temor al error, que confunden el camino y lloran, tiemblan porque anhelan algo tan humilde como vivir en paz.
Escribo interrogantes, unos tras otros, y pocos son sobre mí. Analizo los comportamientos, las palabras, las miradas...no puedo evitar otorgarles significados, no puedo evitar querer saber que sienten los otros. Alcanzar la esencia y plasmarla, se dice que es el tormento de los artistas. Pero yo no soy ningún artista, soy humano y no necesito ser nada más.
¿Sabes que me imagino? Un día con sol, en un paisaje conocido, los ojos cerrados y una sonrisa. Escuchar a los amigos cerca y notar la brisa en la cara. Y todo el sufrimiento se difumina en un sueño lejano.
A veces, creo que es mejor aprender a disfrutar de los pequeños detalles...Es la única forma de aprovechar bien el tiempo.
Y ahora me acerco a una orilla de sal, paro y abro lentamente los ojos. Y entonces tengo claro que no quiero realidades inventadas, lo que quiero es buscar verdades que se amolden a lo que necesito. Por suerte, no necesito inmensos palacios, y dudo que nadie lo haga...
Lo que pasa es que muchos aún no se han dado cuenta.
jueves, 10 de marzo de 2011
martes, 22 de febrero de 2011
Paréntesis
Cuesta abajo...La fachada se desmorona y las sonrisas se desdibujan. Es lo que tiene el desgaste. Y va por inercia espiritual, una situación mantenida en el tiempo que raspa la piel y oxida la moral.
Es casi como que da igual que ocurra, no se produce ningún ascenso, sólo se produce un lento descenso casi imperceptible. En el fondo es un descenso inevitable, tanto como invisible. La experiencia abre las mentes y las condiciona, desaparecen los mitos y aparecen las perspectivas de madurez. Y llega la necesidad de subir, de lograr algo, de convertirse en adulto y conseguir un trabajo, cierto reconocimiento social, conseguir dinero y estabilidad. Lo normal en los momentos de autobús es plantearse como enfocar tus acciones para llegar a esa estabilidad, y mantenerla. Yo en cambio me muevo en un enorme paréntesis en el que mi futuro me da lo mismo y la sombra de la irrelevancia amenaza con destruirlo todo. No paro de plantearme el porqué, no paro de buscar alternativas y no paro de rechazar lo cotidiano y lo socialmente establecido.
Es de todos modos, un paréntesis, como otros tantos que sufrimos a lo largo de la vida. Me han pillado demasiadas cosas a la vez y en poco tiempo, y cuesta amortizarlo todo sin rallar la depresión. Por supuesto no existen apoyos puesto que ni siquiera me inclino a buscarlos. Es sólo un paréntesis. Uno de tantos. Y prefiero afrontarlos sólo. ¿Por qué? Siempre me he hecho a la idea de que hay que aprender a no depender de los demás, y es la única forma de desarrollar la personalidad propia. Eso sí, soberana mentira sería creer que por acostumbrarte a ser independiente no necesitas a los demás. Todo lo contrario. Otra cosa es que hagamos como que no nos importa, una estupidez, totalmente generalizada y que me apropio.
Un paréntesis...
Es casi como que da igual que ocurra, no se produce ningún ascenso, sólo se produce un lento descenso casi imperceptible. En el fondo es un descenso inevitable, tanto como invisible. La experiencia abre las mentes y las condiciona, desaparecen los mitos y aparecen las perspectivas de madurez. Y llega la necesidad de subir, de lograr algo, de convertirse en adulto y conseguir un trabajo, cierto reconocimiento social, conseguir dinero y estabilidad. Lo normal en los momentos de autobús es plantearse como enfocar tus acciones para llegar a esa estabilidad, y mantenerla. Yo en cambio me muevo en un enorme paréntesis en el que mi futuro me da lo mismo y la sombra de la irrelevancia amenaza con destruirlo todo. No paro de plantearme el porqué, no paro de buscar alternativas y no paro de rechazar lo cotidiano y lo socialmente establecido.
Es de todos modos, un paréntesis, como otros tantos que sufrimos a lo largo de la vida. Me han pillado demasiadas cosas a la vez y en poco tiempo, y cuesta amortizarlo todo sin rallar la depresión. Por supuesto no existen apoyos puesto que ni siquiera me inclino a buscarlos. Es sólo un paréntesis. Uno de tantos. Y prefiero afrontarlos sólo. ¿Por qué? Siempre me he hecho a la idea de que hay que aprender a no depender de los demás, y es la única forma de desarrollar la personalidad propia. Eso sí, soberana mentira sería creer que por acostumbrarte a ser independiente no necesitas a los demás. Todo lo contrario. Otra cosa es que hagamos como que no nos importa, una estupidez, totalmente generalizada y que me apropio.
Un paréntesis...
lunes, 14 de febrero de 2011
Piezas sueltas
Noto una especie de rompecabezas por mente en estos momentos. No es una novedad, si bien nunca me sentí tan disgregado...
Entre tanto desorden he podido recuperar cierta frase, una de esas que me gusta en cierto momento y me gusta escribir para recordarla, o para que sea leida. (Si quiero que sea leida la pongo en el tuenti, simplemente)
La frase que me ronda tiene que ver con un concepto que convertiría en dogma: Si digo que voy a hacer algo, lo hago, si no voy a hacer algo simplemente no lo digo...Simple, tan simple como imposible de realizar con un mínimo instinto de bocazas...
Pero es un concepto que tildaría de noble. Nobleza que no abunda y que tanto persigue mi lado digno e ilusorio...
Da igual sobre que se aplique, incluso si se dice medio en broma (ya he aprendido que todo lo que se dice en broma es siempre más en serio que en broma...)Lo importante es ser fiel a tu propia palabra. Y sólo puede conseguirse eso si te atas un poco la lengua y no la dejas actuar cada vez que tienes una oportunidad.
A veces me enfado porque algunas personas que aprecio...bueno, en este caso en concreto en el que pienso diria que hasta es mucho más...en fin, me enfado porque con sus palabras no invaden el espectro personal en el que se basan las relaciones interpersonales. Vengo a decir que yo suelo utilizar la picaresca y la broma para dejar medio claro a las personas cuando me interesan o me importan en cierta medida...Si bien es algo que con el tiempo dejas de controlar. El espectro se expande y empiezas a utilizar las mismas estrategias discursivas con casi todo el mundo...y así pierde la gracia. Pero también informa mucho de ciertas intenciones primarias y bastante sencillas.
Me enfado al no ver estos mismos conceptos aplicados a la inversa, porque lo tiendo a asociar a que realmente no le importo a esa persona. Si bien no tiene por qué ser cierto.
En mi cabeza giran piezas sueltas e intentos de unirlas...Pero al final acabo cansado y con la sensación de perder el tiempo. ¿Para qué buscar tantas estrategias o explicaciones?
La solución es más sencilla, pero la ambición nubla el camino. Querer algo que no puedes tener...acaba absorbiendo y dejas de enfocarte en lo que puedes tener. Tanto se dice que el ambicioso no puede ser feliz porque nunca está satisfecho...Yo creo simplemente que no quiero conformarme, si bien no hace que me sienta mucho mejor.
Algunas piezas podrían desaparecer de forma rápida y contundente con pocas palabras...Quizá con ello despeje un poco la maldita cabeza.
Entre tanto desorden he podido recuperar cierta frase, una de esas que me gusta en cierto momento y me gusta escribir para recordarla, o para que sea leida. (Si quiero que sea leida la pongo en el tuenti, simplemente)
La frase que me ronda tiene que ver con un concepto que convertiría en dogma: Si digo que voy a hacer algo, lo hago, si no voy a hacer algo simplemente no lo digo...Simple, tan simple como imposible de realizar con un mínimo instinto de bocazas...
Pero es un concepto que tildaría de noble. Nobleza que no abunda y que tanto persigue mi lado digno e ilusorio...
Da igual sobre que se aplique, incluso si se dice medio en broma (ya he aprendido que todo lo que se dice en broma es siempre más en serio que en broma...)Lo importante es ser fiel a tu propia palabra. Y sólo puede conseguirse eso si te atas un poco la lengua y no la dejas actuar cada vez que tienes una oportunidad.
A veces me enfado porque algunas personas que aprecio...bueno, en este caso en concreto en el que pienso diria que hasta es mucho más...en fin, me enfado porque con sus palabras no invaden el espectro personal en el que se basan las relaciones interpersonales. Vengo a decir que yo suelo utilizar la picaresca y la broma para dejar medio claro a las personas cuando me interesan o me importan en cierta medida...Si bien es algo que con el tiempo dejas de controlar. El espectro se expande y empiezas a utilizar las mismas estrategias discursivas con casi todo el mundo...y así pierde la gracia. Pero también informa mucho de ciertas intenciones primarias y bastante sencillas.
Me enfado al no ver estos mismos conceptos aplicados a la inversa, porque lo tiendo a asociar a que realmente no le importo a esa persona. Si bien no tiene por qué ser cierto.
En mi cabeza giran piezas sueltas e intentos de unirlas...Pero al final acabo cansado y con la sensación de perder el tiempo. ¿Para qué buscar tantas estrategias o explicaciones?
La solución es más sencilla, pero la ambición nubla el camino. Querer algo que no puedes tener...acaba absorbiendo y dejas de enfocarte en lo que puedes tener. Tanto se dice que el ambicioso no puede ser feliz porque nunca está satisfecho...Yo creo simplemente que no quiero conformarme, si bien no hace que me sienta mucho mejor.
Algunas piezas podrían desaparecer de forma rápida y contundente con pocas palabras...Quizá con ello despeje un poco la maldita cabeza.
domingo, 30 de enero de 2011
Escondrijo
Pom, pom...Una idea empieza a dibujarse. La mantengo, decidido a convertirla en realidad, no sé exactamente cuando ni dónde...
No puedo evitar reirme, de mí mismo y de otros tantos, con ideas parecidas retorciéndose y dibujándose en nuestras mentes. Plasmarlas en ese mundo objetivo que llamamos realidad...se convierte en una meta suprema, nos desborda y acaba obsesionando, por encima de su propia importancia. Y luego viene esa sensación que aprieta y que aviva el ritmo cardíaco, se nubla toda verdad y queda sólo rencor.
A veces me pregunto como es que sigo cuerdo entre tantas locuras, como puede nadie mantener la razón. Incluso hasta lo considero un reto, uno de tantos que me propongo ahora con sincera emoción.
La idea queda guardada. Se supone que hay que estudiar y todo eso, es lo que dicta la época. Pero la época acabará y el "¿ahora qué?" presionará mi cerebro.
¿Ahora qué?
¡Ahora todo!
La idea está guardada en ese escondrijo oculto donde dejo lo que no quiero que nadie encuentre. Todos tenemos ese escondrijo especial, a salvo de lo que se pueda decir o pensar de tí...Y el miedo a que lo que guardamos salga volando nos lleva a crear más y más candados. A veces acabas olvidando esas ideas...Otras veces es la propia cobardía la que las deja allí encerradas.
Ahora que lo pienso, menudo montón he dejado encerrado...
No puedo evitar reirme, de mí mismo y de otros tantos, con ideas parecidas retorciéndose y dibujándose en nuestras mentes. Plasmarlas en ese mundo objetivo que llamamos realidad...se convierte en una meta suprema, nos desborda y acaba obsesionando, por encima de su propia importancia. Y luego viene esa sensación que aprieta y que aviva el ritmo cardíaco, se nubla toda verdad y queda sólo rencor.
A veces me pregunto como es que sigo cuerdo entre tantas locuras, como puede nadie mantener la razón. Incluso hasta lo considero un reto, uno de tantos que me propongo ahora con sincera emoción.
La idea queda guardada. Se supone que hay que estudiar y todo eso, es lo que dicta la época. Pero la época acabará y el "¿ahora qué?" presionará mi cerebro.
¿Ahora qué?
¡Ahora todo!
La idea está guardada en ese escondrijo oculto donde dejo lo que no quiero que nadie encuentre. Todos tenemos ese escondrijo especial, a salvo de lo que se pueda decir o pensar de tí...Y el miedo a que lo que guardamos salga volando nos lleva a crear más y más candados. A veces acabas olvidando esas ideas...Otras veces es la propia cobardía la que las deja allí encerradas.
Ahora que lo pienso, menudo montón he dejado encerrado...
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