jueves, 24 de junio de 2010

Solsticio

Queda muy poco. Los grilletes desaparecerán en breve y mi plan podrá por fin comenzar a tomar forma. Dos meses para iniciar la purificación, de cuerpo y de mente. Las cosas cambiarán y podré concentrarme de lleno en lograrlo. Porque no importarán las veces que me haya caido, sólo miraré atrás para recordar lo bueno que tengo ahora.

Estoy empezando a hartarme de los berborreos de siempre...La gente no hace más que criticar y criticar, soltando estupideces sin ser capaces de controlarse o de medir el impacto de sus palabras. Porque es muy fácil hablar a las espaldas de la gente...hablar sin pruebas, atendiendo a los prejuicios y a nuestras ideas sin tener en cuenta el resto de factores, creyendo que nuestra visión es la buena. Nadie se cuestiona el porqué de sus pensamientos, y hasta que punto ha ahondado en ellos la basura intelectual de la sociedad.

No somos nadie para criticar, porque no somos mejores que nadie. Y precisamente los que miran por encima del hombro al resto dejan de ser mejores en el mismo momento en el que se lo creen. Siempre procuro pensar dos veces las cosas antes de decirlas, y debería ser algo habitual. Jugamos a ser jueces cuando nosotros también podemos ser juzgados. Gritamos y ladramos una y otra vez, quejándonos de todo y de todos por puro egoismo o envidia. Y lo que más me preocupa es que a veces me he comportado así...Quiero aspirar a ser mejor persona, y por ello debo huir de los comportamientos que estoy acostumbrado a ver. Soy un observador constante, todo lo miro y lo analizo y le busco razones. Y busco lo malo para no copiarlo, y para pulir mi propia alma, poco a poco.

Para no decir una cosa y luego no hacerla, para dar todo lo que quiero dar sin pensar en si merezco o no recibir lo mismo, para vivir en paz sabiendo que he logrado ser honrado y sincero, conmigo mismo y con los que me importan, ser fuerte y decidido, y nunca rendirme...Y huir de las estupideces de los estereotipos de la actualidad social, vaciados de sentido y de verdadera importancia...

Ha llegado mi solsticio, y miro al cielo con una amplia sonrisa en mi mente. Cierro los ojos y escucho una voz...Pase lo que pase, este va a ser un buen año...

Cluedo (3º parte)

Otra parte mas escrita, ya quedan menos...xDDD


3. El crimen


La tormenta acabó subitamente. Joao A. Pereiro (Lopeiro) viajaba en su carroza de caoba unipersonal mientras repasaba los progresos de su fructífera tarde y la súbita e inesperada llamada del doctor P. Daniels. Pereiro estaba al tanto de la fiesta en la villa Ruibobille aquella noche, y una llamada seria cómo la que había recibido de Daniels a las 12:45 no era buena señal...Y es que Pereiro es un profesional en detectar el estado de sus interlocutores, y diferencia claramente la voz de un ebrio y un sobrio. El sonido de las cuerdas vocales de Daniels estaban sin ninguna duda libres de todo signo de alcohol. "Pardiez" pensó. Realmente tiene que estar pasando algo realmente espantoso...

- ¡Presto Pepelieu! ¡Debemos llegar en breve a la villa Ruibobille! - gritó con su melodioso y parsimonioso tono a su cochero, un ex-exclavo negro y francés de escaso coeficiente intelectual.



Los invitados de Ruibobille seguían riendo alumbrados en la calidez del salón. Daniels y Janson, en cambio, guardaban silencio tras el primer reconocimiento del doctor al cadáver.

- Puedo aventurarme a sentenciar que se trata de un asesinato, y con saña. - dijo Daniels derrumbándose en uno de los butacones de cuero rojo del despacho de Ruibobille.

- ¿Y ahora que hacemos? No podemos volver al salón como si nada pasara y una sonrisa falsa en la cara. A mi se me nota mucho cuando veo o no un muerto...¿Y si el asesino sigue en la casa?

- Tranquilízate. Dudo mucho que ocultar el crimen le importe mucho. Está claro que sea quien sea sigue aquí y está seguro de que va a salir ileso. Lo importante es jugar con la poca ventaja que tengamos y aprovecharla para cogerlo por sorpresa. He llamado a Pereiro para que nos asista en el proceso. Lo mejor que podemos hacer es ocultar la muerte de Ruibobille todo lo que podamos y junto a Pereiro resolver el enigma. No podemos dejar tampoco que nadie se vaya...

- Te veo muy convencido de todo...Y estás obviando que el que le haya matado puede matarnos también...Y no es que no quiera venganza por el pobre Ruibobille...pero la idea de morir un miércoles no me agrada...

- Déjate de pamplinas, Lewis...Vamos, tenemos que cerrar el estudio y avisar a Rufus para clausurar todas las entradas y posibles salidas.

- Creo que deberíamos pedir a Rosaline algo de perfume...Para evitar el olor a muerto cuando volvamos a entrar, claro.

Daniels le lanzó una mirada inquisitiva y certera a Janson. Sin mediar palabra, los dos hombres abandonaron el estudio sin volver la mirada al difunto. En el salón la escena era radicalmente diferente:

Por una parte, Mclovin y De la Rouge cantaban sobre la tarima de orquestas particular de Ruibobille, abrazados y bailoteando torpemente. La letra en algún momento se asimilaba al himno del club de los ruiseñores de septiembre, alternando con momentos de bajón en los que las voces se transformaban en simples quejidos y tatareos. A su alrededor había un coro compuesto por Noelesía, Aidha, Martha y Martina, la cocinera de Ruibobille, todas ellas también bastante bebidas. En la otra punta de la sala, Kant y Garcis jugaban todo lo tranquilamente que podían a las cartas, ambos con una copa de coñac casi sin estrenar. A los pies de Garcis dormía su gato, Wilfil, al cual nadie vio entrar, ni siquiera Rufus.

- Juégatela Garcis. Llevas media hora sin echar una sola carta.

- No seas exagerado. Además haces trampas, cómo todos los sicarios financieros y corruptos...

- Menos cháchara, que te encanta quejarte.

Garcis soltó un quejido estrambótico y muy sonoro. Para alguien que no lo conociera sería molesto e irritante, pero todos en la casa estaban ya acostumbrados a su presencia y al amplio surtido de sonidos que solía producir.

Rufus entró en la sala y se quedó mirando a Martina. Cuando vio a su jefe, la cocinera apuró su vaso de anis y salió del lugar por la puerta este a toda prisa. Piñavera suspiró y se acercó a los jugadores.

- Esta chica no aprende. Uno que ya tiene una edad no tolera el comportamiento de los jóvenes, tan desaprensivos y socarrones. Yo en mis tiempos era todo un don juan, ¿saben? Si, si...No se me resistía ninguna moza...Luego vinieron las guerras, el servicio militar y esas parafernalias y no tenía tiempo para nada...¡Pero logré sacarme tres carreras consecutivas y convertirme en el presidente del club de mayordomos de Londres!

Piñavera se regocijaba de si mismo mientras la vena del cuello de Garcis se ensanchaba y Kant apuntaba en su libreta lo que Rufus decía...

- Dígame, Rufus...¿cual es la historia de la chica? Sabemos bastante de Rosaline, pero nada de la cocinera, salvo su intento fallido de acabar con Mclovin. - rió Kant observando el desconcierto de Garcis ante su última jugada. William se hartó y tiró las cartas sobre la mesa.

- Hmmm...Tengo entendido que es de Rumania, y vino a Inglaterra junto a su novio en busca de una vida mejor...Por lo visto fue una hija no deseada y no le fue muy bien a la pobre.

De la Rouge y Mclovin aumentaron el tono de su estridente cantico. El segundo tropezó y por poco ambos se dan de bruces contra el escenario. Pero en vez de caer, se espabilaron en su juerga y elevaron aún más la voz:

" Nosotros no trabajamos, nosotros nos emborrachamos
que trabajen otros, que se manchen otros,
nosotros cobramos, nosotros apostamos
su agua es nuestro vodka, su julio es nuestro septiembre,
vivamos y brindemos, que ya nos arrepentiremos..."

Con todo el jaleo aparecieron Daniels y Janson en la puerta. Llamaron a Rufus y le pidieron que se asegurara de que todas las puertas de la casa estaban cerradas. Le preguntaron varias veces si nadie había abandonado el edificio, con su posterior negativa insistente. Daniels echó un rápido vistazo a la sala y observó que Spinello no se encontraba allí.

- ¿Ha visto a Spinello, Rufus? - preguntó Daniels mientras Janson se acercaba a Garcis y Kant.

- No, señor. Debió de salir por la puerta este en algún momento, ya que vigilé de cerca la oeste en todo momento.

Daniels le lanzó una mirada de sospecha ante la afirmación de su constante vigilancia. Notaba algo raro en la actitud de Piñavera. Janson volvió con Daniels y le comunicó que Kant había estado apuntando quien había entrado y salido de la sala en todo momento. Parecía otra de sus irracionales apuestas con Garcis.

- Me ha dejado la libreta por si me interesaban los apuntes. Quizás nos ayude con la investigación.

- ¿Investigación? - preguntó Piñavera extrañado.

- No se preocupe, Rufus. No es nada... - dijo Daniels haciendo un ademán a Janson para que salieran de allí.

Justo en esos momentos, De la Rouge pegó un salto fuera del escenario y comenzó a andar como si fuera un simio.

- ¡Voy a jugar al billar, quien quiera que se apunte! ¡Sigan el camino! - gritó mirando al techo e inmediatamente salió corriendo del salón por la puerta este.

Janson y Daniels se ofrecieron a ir a buscar al magnate desenfrenado. Le siguieron a un buen ritmo y lo vieron perderse por el pasillo que hacía esquina con la sala de billar.

- Creo que sería lógico tachar a De la Rouge de posible asesino viendo el estado en el que se encuentra...- le dijo Janson a Daniels en voz baja.

- Mejor no dar nada por sentado aún, Lewis...


Mientras los investigadores improvisados daban caza al fuera de sí, Joao A. Pereiro (Lopeiro) llegaba al portal de la mansión de Ruibobille. Llamó a la puerta mientras recordaba con nostalgia los momentos pasados vividos allí. Hacía tiempo fue uno de los más habituales invitados de Ruibobille y pasaron varias tardes charlando sobre hipotesis sobre investigaciones sin resolver o arrojando luz sobre casos activos de Pereiro. Pero el detective comenzó a viajar bastante por el país movido por numerosos casos que lo reclamaban y pasó una buena temporada sin acercarse al lugar. Rufus lo recibió y lo invitó a pasar con alegría. Pepelieu venía detrás con varias maletas en las que Pereiro solía llevar todos sus instrumentos detectivescos. Pereiro respiró hondo y le preguntó por el doctor Daniels. Se quitó el pesado abrigo y el sombrero y avanzaron hasta la sala común. Nada más entrar escucharon un grito.

- ¿Que ha sido ese vil sonido? - exclamó Pereiro sacando su revolver suizo.

De la Rouge apareció en la segunda planta y cayó por las escaleras hasta llegar a los pies de Pereiro. Joao esquivó gracilmente al borrachuzo y casi empuja a Rufus. Daniels y Janson aparecieron en lo alto de la escalera, mostrando signos de estar algo cansados. Tras el trompazo, De la Rouge se quedó dormido, y entre los cuatro hombres (sustituyendo a Joao por Pepelieu, por supuesto) lo llevaron al cuarto de Rufus. Luego, y con la mayor discreción, se reunieron en la sala de billar.

- Verá Pereiro, ha ocurrido algo horrible...Lewis y yo encontramos a Ruibobille muerto en su despacho hace unos minutos. - Un trueno sonó a lo lejos y su destello inundó toda la sala. Tras el estruendo todo se quedó en silencio durante un tiempo. Pereiro comenzó a reflexionar sumido en un estado de concentración completo, si bien parecía que apenas daba crédito a lo que acababa de oir.

- Me cuesta asimilar algo así... - tras un momento recuperó la compostura, cruzó las manos y empezó a andar en circulos sobre la alfombra del centro de la habitación. - ¿Imaginan que ha podido pasar? ¿Diagnóstico, doctor?

- No hay mucho que decir, salvo que ha quedado demostrado que se trata de un asesinato. Ruibobille fue apuñalado varias veces en el costado, ignoro con que clase de arma blanca.

- ¿Y por qué da por sentado que es blanca? - preguntó atropelladamente Rufus, que aún parecía en estado de shock por la noticia.

- Dudo mucho que nadie apuñalara a Alexander con un arma no punzante, Piñavera...- contestó irritado el doctor.

- ¡Pardiez! Esta ecuación es siniestra...Bien, tendremos que interrogar a todos los presentes e investigar cada uno de los rincones de la mansión para dar con la verdad. Ruibobille ha sido asesinado, con lo cual debe existir un móvil, con lo cual debía ocultar algo, con lo cual ese algo puede encontrarse en formato físico en algún lugar de esta casa, con lo cual...¿que decía?

- Que debemos investigar, jefe. - contestó Pepelieu con voz ronca de fumador compulsivo.

- Exacto, exacto. ¿Dónde se encuentra el resto de invitados?

- Están todos en el salón, señor. Exceptuando a monsieur De la Rouge. - dijo Piñavera.

- Spinello no estaba cuando Lewis y yo bajamos tras encontrar el cuerpo...Y aunque no habíamos caido antes, madame Lecumlora tampoco...- apuntó Daniels.

- Podríamos comenzar revisando la libreta de Kant...Parece que apuntó quienes salieron y entraron durante nuestra ausencia. - añadió Lewis.

- ¿Lo apuntó? - Pereiro parecía intrigado.

- Si. Anthony Kant tiene la manía de apuntar todo lo que se le ocurre en su maquiavélica mente financiera. - dijo Janson sin darle demasiada importancia.

- Bien, bien. Mi instinto portugués me dice que esta libreta puede arrojar valiosa luz sobre nuestras oscurecidas mentes. ¡Bazinga! - Pereiro gritó sobresaltando a todo el mundo, menos a Pepelieu, que se había acomodado en una silla y quedado medio dormido.

- He caido en algo, señores mios. Tengo entendido que el general Spinello vino hace unos días a esta mansión, ¿verdad, Rufus?

- Si, señor. Tenía asuntos personales que atender con el señor. Al menos es lo que me dijo la cotilla de Martina cuando pasó junto al estudio, diciendo que había escuchado algunas cosas por error.

- Ya veo...Bien, tenemos que hablar con Spinello, tengo entendido que tenía bastante confianza con Ruibobille. Puede que sepa algo relacionado con su asesinato, si bien no es el propio emisor de la muerte...

- ¿Ha dicho que es portugués? ¿No era cubano? - preguntó Lewis desconcertado.

- ¿Acaso tengo pinta de cubano, señor Janson? - dijo molesto Pereiro.

Todos en la sala contestaron al unísono que sí, incluido Pepelieu. Otro trueno se internó en la sala de billar. Algo le decia al detective privado Joao A. Pereiro que la noche sería muy larga...

lunes, 21 de junio de 2010

El paradigma del estudiante burgués caradura

Podría definir de muchas formar lo que ha pasado hoy, pero prefiero elaborar una enrevesada teoria en su lugar.

El "estudiante burgués caradura" llega a su casa después de un examen voluminoso y, sabiendo que en pocos días viene otro de proporciones paralelas, decide descansar y empezar al día siguiente. Este espécimen (si queréis un ejemplo, yo mismo...) puede llegar a un punto de saturación derivado en la imposibilidad de concentración y asimilación de datos relevantes. Puede echarle tiempo a los apuntes, pero la profundidad se ha ido desgastando (por falta de un entrenamiento continuado a lo largo del año) y cada vez es menos propenso a recordar nombres, fechas o series de características.

Pero el burqués caradura no se rinde ante las evidencias tan facilmente, y se propone enfrentarse al desafio del siguiente examen tenga un nivel medio o bajo de conocimientos sobre la asignatura.

El paradigma de esta clase de estudiante establece que en este tipo de circunstancias, el susodicho visualiza una ecuación infalible:

Conceptos básicos + capacidades expresivas + inventiva = 5

El azar y la flexibilidad del profesor garantizan con mayor o menor medida que el resultado obtenido se mantenga en esa línea con un margen de error del 87%

Por suerte en mi caso, al salir del examen, mi rostro no vacilaba de haber salido de un examen echado a suertes, si bien una inusitada tranquilidad me invadió. Soy consciente de que la educación no funciona bien, y que un examen bien hecho es resultado de una amplia diversidad de factores y en pocos casos demuestran a la perfección que el alumno ha adquirido unos conocimientos importantes para la profesión que persigue. En cuestiones más prácticas, la mecánica y la repetición permiten la adaptación a unas habilidades concretas, que unidas a la concentración permiten unos resultados aceptables.

¿Cuantos estudiantes burgueses caraduras recuerdan todo lo que dieron en el colegio y en el instituto?

La educación falla en la base, en dotar a los individuos de la consciencia de autodeterminación y la importancia del autoaprendizaje....

Porque en esta vida, sin motivación y sin esfuerzo, las cosas no entran solas...Estudiar debe ser una actividad continua en la vida de los seres humanos, estudiamos gracias a la curiosidad y a la ambición por saber más, y no simplemente porque nuestra obligación es aprobar exámenes para que nuestros padres no nos castiguen sin salir o en un caso más universitario, porque nuestro verano será más corto y no disfrutaremos tanto...

Soy consciente de mi propia falta de autodeterminación, y sólo desde el fallo puede surgir la empatia y la credibilidad de un argumento...Polémicas aparte, como no...

Momentos musicales (2)

Esto es lo que me espera en breve...xDDD




...a lo mejor allí me encuentro a Elvis...


domingo, 20 de junio de 2010

Cluedo (2º parte)

Debido a algunas insistencias sobre la continuación, aqui ofrezco la siguiente parte...¡más paranoica que la primera y añadiendo más misterio! xDDD


2. La cena

El tiempo fuera de Almanzora empeoraba por momentos. Los truenos acompañaban las voces y las risas de los que estaban refugiados en la mansión. Rufus comenzó a indicarles su sitio para sentarse en el comedor. Mclovin volvió a hacer el mismo chiste que siempre: "Espero que mi sopa no esté envenenada, querido amigo magnate..." Ruibobille asentía con sorna y le constestaba que si quisiera matarle, lo haría con bastante más discreción. Casi todos los invitados sabian que Lockslo Mclovin era alérgico a la cebolla, más que nada porque una vez Martina, la segunda criada y cocinera de Ruibobille, agregó un poco de la susodicha en el menú distraida por una bronca de narices con su novio. En aquella ocasión, Mclovin solo le dio un ligero sorbo a la sopa, y varios segundos después, se puso completamente rojo, se levantó y comenzó a gritar mil y un disparates. El profesor Kant, muy devoto de las observaciones y por lo tanto la mayoria de las veces silencioso, llegó a apuntar en su libreta de cuentas algunos de los improperios que Mclovin soltó aquella ruidosa noche. Ruibobille no prestó demasiada atención, porque aquel descuido le había hecho perder puntos contra De la Rouge y se dedicaba entonces a gritarle a Martina delante de todos en el comedor (basicamente para dar por sentado que él no tuvo nada que ver directamente con el incidente...) Desde entonces, Kant suele repasar en la sobremesa de las cenas algunas de las blasfemias de Mclovin durante el ataque. Ejemplos como alguna especie de insulto que creía propio de las tribus con las que se relacionaba Lockslo, que sonaba literalmente como algo así:"!Que trolazooo!" ; o monocordes de sonidos guturales pausados con el sonido de la vocal A.

Ruibobille y De la Rouge salieron un momento para buscar a Janson y a Daniels, si bien todos sabían que lo que querían era estar solos para discutir sobre la marcha de su apuesta. La princesa Noelesía, que nunca llegó a rebelar su verdadera procedencia (si bien Lecumlora la tildaba de rusa mínimo...), siempre soltaba risas chillonas cuando hablaba de la apuesta de su marido con Ruibobille.

-¡Estos hombres! Siempre tan polémicos y enfrentados...

- Si le soy sincero, madame, siempre echo de menos las batidas de caza o los concursos de esgrima que organizaban en el pasado los Ruibobille y los De la Rouge. Sus malditas apuestas de ahora son de nenazas. - rió Mclovin mientras su esposa le daba un puntapié por soltar ordinarieces.

- Estoy de acuerdo con Mclovin, el dinero en nuestro caso va y viene, y no nos supone una verdadera amenaza...Las apuestas deberían ser más arriesgadas para otorgar verdadera emoción... - El profesor William G. Garcis se unió con su voz de intranscendencia y condescendencia típicos. Fumaba algo en su pipa rojiza mientras sacaba una bolsita y la ponía sobre la mesa.

- Esto, queridos comensales, son hierbas de la selva del Honolulu, que guardan un ligero sabor a jungla mezclado con la dulce melodía de los guacamayos...

El silencio se hizo en torno a Garcis, si bien Mclovin se estaba riendo por lo bajo y Kant parecía apuntar algo en su libreta con muestras de gran interés en su rostro barbudo.

- ¡Estos hombres! - chilló de nuevo la princesa.


Ruibobille y De la Rouge charlaban pacificamente en la sala de billar, esperando la aparición de los dos fumadores, que se estaban retrasando. De la Rouge parecía risueño y poco interesado por la conversación sobre la apuesta.

- ¡Ah! Empezaba a echar de menos tu Whisky, Alexander. ¿Te he comentado que me afiliado a un nuevo club llamado "los ruiseñores de septiembre"?

- No...Y creo que no quiero más detalles...- Ruibobille parecia muy incómodo y tenía la mirada perdida.

- Vamos, vamos...No te preocupes por esa maldita apuesta. Mi mansión de Le Ventoise ahora tiene otros usos para mi imperio comercial que dedicarse a nuestras mofas. Estoy revolucionando el mundo de las conservas, amigo mio. Y no te imaginas todas las ganancias que se le pueden sacar a los enamorados por una habitación en invierno. ¿Te lo comenté, no? Los picaderos dan mucha pasta...No adivinarias nunca a que clase de instituciones les he reservado habitación para unos meses...y tampoco te creerias que dos personas bajo este techo disfrutaron en su día de una de mis confortables estancias...

Ruibobille pareció interesarse más por el último dato, pero se limitó a sonreir y a beber de su copa. Luego la dejó repentinamente. Habia bebido más que de costumbre...

Janson y Daniels aparecieron disculpándose por su tardanza. Los cuatro se encaminaron a la puerta pero Lewis cogió del brazo a Ruibobille y le pidió que hablaran un segundo.

- Qué, Lewis...¿Has estado interrogándolo por el asunto con Rosaline, no?

- Digamos que si...Pero eso no importa. Daniels me ha contado algo que me preocupa bastante, Alexander. Y unido a mis sospechas anteriores, creo que el señor doctor parece tener algunos motivos fraudulentos para abandonar el país...

- Estoy al tanto de la situación de Daniels...No te preocupes, es un exagerado. De sus malditas deudas me encargo yo y Spinello.

- No me refería solo a las deudas. Me ha dicho que quiere irse por motivos personales.

- Pues ya me he perdido. Daniels no suele hablar mucho de su vida privada. Pero vayamos al comedor, que nos están esperando. Luego interrogaremos al querido doctor para sacarle lo que le pasa. Con Mclovin reboloteando será coser y cantar. Ese maldito demonio le hace hablar a cualquiera...


Momentos después, la cena comenzaba...De primero había sopa de calabacines (y sin cebolla) y de segundo filete de pez espada con guarnición de patatas asadas al gratén. La conversación tomó varios rumbos, sobre todo centrados en las excéntricas intenciones de Garcis de añadir sus sospechosas hierbas a la sopa.

- Ya vereis, ¡esto va a estar delicioso!

- Conociéndote, seguro que se trata de una de tus extrañezas gastronómicas basadas en sabores picantes e insoportables...- sentenció Lewis con sorna.

- Cállese, cállese. Su paladar no está preparado para estas delicias exóticas. Es usted un aburrido culinario.

Noelesía contemplaba divertida el cambio de tonalidad de la sopa de Garcis tras añadirle las hierbas, y Kant parecía intrigado por probar aquel descubrimiento para apuntarlo luego. Spinello, Lecumlora y Ruibobille charlaban al otro lado de la mesa, concentrados en varios proyectos que tenían en mente para el futuro.

- La verdad es que me estoy dejando un poco, ragazzo. ¡Necesito acción, Alexander! Alguna batida de caza o volver al hipódromo como en los viejos tiempos. Recuerda cuando íbamos tú, tu mayordomo y yo. El desgraciado siempre se dejaba sus ahorros en el mismo caballo. - Spinello soltaba carcajadas mirando a Rufus, el cual a pesar de su rectitud, no podía evitar cierto tic en la ceja izquierda.

- Vamos, vamos. No la tomes con el pobre. Es un gentleman brítanico de pura cepa. Sus modales conservadores no le dejan cambiar así como así. ¡Y mira lo limpio que lo tiene siempre todo! No como la casucha de ese detective privado con el que os juntais para jugar al poker...ese cubano creido y grosero...- vociferó Aidha de Bormujos con su habitual júbilo.

- En primer lugar, es Rosaline la que se encarga de la limpieza. Y...bueno, el señor Pereiro es un poco maniático, no lo niego, pero en su trabajo es de los mejores...- contestó Ruibobille

-¿Por qué no vino el impresentable? - preguntó Spinello con cierta molestia

- Siempre está ocupado probando ese extraño cachivache nuevo...radio creo q la llamaban. Se dedica a contar sus historietas detectivescas en clubs y esas parafernalias. Tengo entendido que se ha afiliado también a ese despropósito de los "ruiseñores de septiembre". - Ruibobille apenas probó la sopa y se centró en el segundo plato.

- No entiendo como puede existir un club con un nombre tan ridículo - dijo Lucynella cuando se percató de que De la Rouge no estaba atendiendo.


Kant se disculpó para ir al baño minutos después de probar la sopa de hierbas de Garcis, y no con muy buena cara.

- Se le ve peor que aquella vez que Spinello soltó todo el vino sobre tu puerta, Alexander. - rió Mclovin, muy dado a repetir los incidentes a la mínima.

- Al menos Mclovin...yo no me dedico a disparar a personas... - se defendió Spinello acompañado de la risa general de la sala.

- ¡Eh, eh! Aquello fue un accidente de caza. Ya os dije que el arma estaba defectuosa, no es que quisiera dispararle en el culo a mi suegro...- Martha volvió a darle un puntapie, bastante más fuerte que el anterior.


Cuando la cena terminó, todos los presentes se dirigieron al salón para dar comienzo a las actividades de ocio. Normalmente jugaban a la ruleta personal de Ruibobille, al poker o a las cartas. El anfitrión se dejaba ganar en muchas ocasiones para dar buena impresión. Pero en aquella vez, se disculpó un momento y abandonó la sala. Janson descubrió que Daniels y Kant no estaban alli, y fue a buscarlos.

A Kant lo descubrió en el pasillo que daba a la cocina y parecía buscar algo. Janson se quedó espiándole un buen rato. Daniels apareció por el fondo del pasillo y se reunió con Kant. Rozalem se sobresaltó un poco y comenzó a hablar con el doctor, quien le había recetado unas pastillas para unos problemas intestinales. Janson se unió a ellos como si tal cosa.

- ¿Usted que opina, Lewis? ¿Debería comprarme una finca de Alburquerque o un estudio en Londres?

A Janson no solían interesarles los conflictos financieros de Kant, pero le gustaba intervenir en sus confusiones para aumentar la duda.

- Creo que deberia vender sus terrenos de Mongolia, señor Kant. Me da a mi que ahora mismo no son muy rentables...

- ¡Pardiez, Lewis! ¡Tiene razón! El doctor me ha hablado de su intención de irse del país. Quizá le interese vender sus propiedades aqui, ¿no, doctor?

- Aún no estoy seguro, Anthony...Me gustaría hablar del tema con Ruibobille antes de decidir nada. - el comentario pareció ofender a Janson

- ¿Y por qué a Ruibobille? Pensaba que iba a marcharse de todos modos. Sea sincero doctor, esos problemas personales tienen que ver con Rosaline Tower, la sirviente de Ruibobille, ¿verdad?

- ¿De que estás hablando? Hablo con ella a veces por ser amable, nada más. Deja de cotillear, Lewis.

Daniels se retiró con un ademán, bastante nervioso. Kant apuntó algo en su libreta y se puso bastante más serio.

- Todo marcha según lo previsto, Janson...Si no nos equivocamos, vamos a ser partícipes de la jugada del siglo...

- Este es mi año, Kant...No lo olvides...


Daniels, distraido y disperso, se disponía a entrar en el salón, pero se detuvo en la puerta. Se encontró a Rufus y le preguntó por Ruibobille.

- Es curioso pero hace rato que subió a su estudio. Aparte de usted, el señor Kant, el señor Lewis Janson, madame Lecumlora y las sirvientas, el resto sigue en el salón.

- ¿Nadie más ha salido, Piñavera? - preguntó Daniels, que seguia distraido.

- Hmm, al menos por esta puerta no, señor. Solo he vigilado la entrada oeste del salón, si alguien ha salido por la este, lo desconozco.


Daniels le agradeció la información a Rufus y subió las escaleras hasta el estudio de Ruibobille. Vio de lejos a Rosaline doblar la esquina del pasillo de la segunda planta. Llamó a la puerta del estudio pero no obtuvo respuesta. Insistió una vez más, impaciente. A la tercera, intentó abrir la puerta, y cedió sin problemas.

Daniels encontró a Ruibobille derrumbado sobre su escritorio, con la mano derecha cerrada en una copa vacia. "Borracho a más no poder" pensó. Se acercó sigilosamente al escritorio y revisó los papeles de Ruibobille, buscando algo. Pero se vio asaltado de pronto por la llegada de Janson, quien le buscaba para disculparse por sus modales.

- ¿Que haces aqui? ¿Y Ruibobille?

Janson se acercó a Ruibobille y la sonrisa que lucia se le desencajó de pronto.

- Daniels...Alexander no está dormido...Está sangrando...

Daniels avanzó rapidamente al lado de Ruibobille y le tomó el pulso. Su cara se descompuso, pero intentó guardar la compostura...

- En efecto...Ruibobille está muerto...

Canciones fuera de lo convencional...(4)

Esta canción, fuera de toda coña, me inspira mucho a escribir, sobre todo ayudándome a no descentrarme y seguir tecleando acompañado de una melodía que parece susurrarme las palabras...


sábado, 19 de junio de 2010

Cluedo (1ª parte)

Bueno, inicio pues este experimento/locura que se me ha ocurrido hace unos días. He decidido crear un relato basado en un sueño que tuve hace unas noches, una especie de "cluedo" en el que los personajes son amigos mios. Esto es una introducción que no he podido evitar hacer, quizá para relajarme yo mismo de los malditos exámenes. A ver que es lo que acaba saliéndome... xDDD


0. Prólogo

Inglaterra. Mediados del siglo XIX. Una majestuosa mansión se impone entre las sombras y la niebla de la campiña inglesa. Su dueño, el ilustre magnate Alexander Von Ruibobille, ha organizado una fiesta invitando a sus amistades más selectas.

A Ruibobille le gustaba presumir de casona con este tipo de eventos, sobre todo desde que comenzó una disputa con uno de sus invitados, el respetado (aunque se rumorea que corrupto) abogado Paul Willis De la Rouge, por ver quien era mejor anfitrión y cual de sus propiedades era mejor. La mansión de los Ruibobille, “La Alameda de Almanzora”, pasó de generación en generación como un lugar de celebraciones y banquetes.
Durante un tiempo, el magnate la alquiló para la celebración de bodas y como hotel de campo. De aquel negocio sustrajo a sus tres sirvientes más actuales, que anteriormente trabajaban cómo miembros de Catering. Realmente no necesitaba más servicio que ese, ya que por alguna razón, el ricachón vivía obsesionado con el número 3.

Una tormenta se acercaba a la mansión cuando Alexander se detuvo a contemplar la campiña desde el gran ventanal de su estudio. Llamó a su mayordomo, Rufus Piñavera, y concretó junto a él los últimos retoques para la fiesta. Empezó, como de costumbre, por sacar del primer cajón de su escritorio la “Lista Negra”, folio perfumado en el que apuntaba los nombres de todos sus “exinvitados”, los cuales por una razón u otra le habían ofendido. Y como no era muy difícil ofender a Ruibobille, los que le conocen se lo piensan dos veces antes de hablar. (Debido a que en la sociedad inglesa de la época, formar parte del club de Almanzora era de buen gusto) Colocó la lista a contraluz para cerciorarse de que no había invitado por error a nadie que estuviera en ella. (Y es que la memoria no era su fuerte…) Cuando estuvo seguro de no haberse equivocado, le dio la señal a Rufus para que las doncellas prepararan el comedor…




I. Los invitados

El primero en llegar fue el ilustre Dr. Magnus P. Daniels, una de las más fieles amistades de Ruibobille. Llegó con su habitual traje lapislázuli aterciopelado, bigotillo de marqués y pelo engominado. El Doctor, siempre con la mirada altiva, dejó su abrigo a manos de Piñavera y se encaminó a la sala de billar para servirse su habitual copa de Brandy. Ruibobille se unió a él tras unos minutos.

- ¡Ah! Puntual cómo siempre. Esta noche va a ser buena, querido amigo. - Anunció Ruibobille mientras se servía un coñac.

- Estoy seguro, Alexander. Tengo entendido que tu apuesta con De la Rouge va encaminada a tu victoria. ¿De cuanto dinero hablamos? - preguntó Daniels observando su copa.

- Hmmm...Creo que el fanfarrón aceptó la cifra de 500.000 libras. Para ser la segunda apuesta del año, no está nada mal - rió mientras los colegas brindaban.

Minutos después, Rufus entró en la habitación anunciando la llegada de unos nuevos invitados

- Hazles pasar, Rufus. - Luego se dirigió a Daniels. - Si son quienes creo, vamos a tener que cambiar de tema...

A la sala entraron el Dr. Lewis Janson y la Baronesa Lucynella Lecumlora Gofré. El primero era un excéntrico profesor de la facultad de biología, muy aficionado al poker, que organizaba habitualmente timbas en su casa. Ruibobille solía participar en ellas por la mera diversión de ver al resto de jugadores perdiendo dinero por arriesgarse demasiado. Janson no era rival para él, por lo que ambos acordaban trabajar en equipo para repartirse luego las ganancias. La Baronesa Lecumlora era toda una institución de los alrededores, y al igual que Daniels, era una de sus invitadas cotidianas más antiguas. Ruibobille pensaba que invitar a gente con títulos nobiliarios era un gran aliciente a su reputación, y era precisamente su baza en la apuesta con De la Rouge.

Rufus les sirvió las copas que pidieron y después se retiró. Los cuatro charlaron sobre la apuesta y las actividades tras la cena, asi cómo el tiempo que tenían pensado quedarse. Daniels salió un momento a tomar el aire, y Lewis retó a Ruibobille a una primera partida de billar.

El juego se alargó bastante por la conversación de los jugadores con la Baronesa. Janson paró en cierta ocasión llegando a creer que había visto a Daniels en el patio hablando con una de las criadas de Ruibobille.

- Eres un cotilla, Lewis... -dijo Lucynella mofándose.

- Pues gracias a mis cotilleos sospechais al igual que yo de la "relación" de Daniels con tu camarera, Alexander.

Ruibobille golpeó la bola blanca y frunció el ceño.

- ¿Te refieres a Rosaline? Me costaría creer eso, sinceramente...

- Pues no es la primera vez que los veo charlando, amigo. ¿Nos apostamos algo a que están liados?

- ¿Aún estamos en febrero y ya quieres volver a perder, Lewis?

- No te confundas...Este es mi año. Ya lo verás...

- Muy confiado te veo. - respondió Lucynella, abanico en mano.

Rufus volvió a interrumpir, más serio que de costumbre. Anunció la llegada de la primera pareja de la noche.

- Gracias Rufus. Y relaja tu semblante, hombre. No estés tan tenso.

Piñavera se retiró con un ligeró ademán. Ruibobille dejó el palo de billar y Daniels volvió a internarse en la habitación desde la entrada del patio.

- Vamos a tener que dejar la partida para otro momento. Ya somos suficientes para pasar al salón.

Ruibobille les indicó que se dirigieran al Gran Salón. Una vez allí, se encontraron de frente a los recién llegados.

En este caso fueron el famoso cazador Lockslo T. Mclovin acompañado de su esposa, la bella (y rica) Condesa Martha Mclovin. Como siempre solia hacer, Mclovin llevaba al hombro una nueva adquisición como regalo para Ruibobille, un cuerno de rinoceronte africano.

Saludó a los presentes con efusividad y alegría. Janson le comentó a Daniels por lo bajo que había perdido la apuesta sobre que Lockslo se repasaría sus patillazas de cazador desde la última fiesta. El resto de la conversación se centró en las aventuras de la pareja en África, todos sentados alrededor de la chimenea y con nadie sin una copa en la mano.

Cuando Rufus irrumpió seguido del General Spinello Ramazzo y su mujer, Aidha de Bormujos, Daniels y Janson se disculparon para fumar afuera.

Ruibobille saludó a sus nuevos invitados y le pidió a Spinello que hablaran en privado un momento. El general, obviamente de origen italiano, era un buen amigo de la familia de los Ruibobille y de los De la Rouge, y siempre había mediado entre sus disputas como juez imparcial. Siendo como era un burgués eterno de bigote señorial, se casó muy pronto y ascendió a General de una forma bastante rápida y sospechosa.

En su despacho, Alexander volvió a echarle un vistazo a su Lista negra. Parecía nervioso y sus manos temblaban.

- ¿Se encuentra bien, Ruibobille?

- Si, si. Verá, General. Quería comentarle algo que me inquieta...

Quince minutos después, ambos volvieron al salón. Rufus esperaba a Ruibobille en el pasillo indicándole que todos los invitados estaban ya reunidos. Alexander le dio el permiso para avisar a Rosaline y Martina para preparar la mesa.

En el salón, los últimos cuatro invitados habían hecho acto de aparición. Por un lado estaban William G. Garcis, profesor de Bellas Artes en Londres, y el profesor Anthony Kant Rozalem, un experto de las apuestas y las finanzas. Hablando con ellos estaban la pareja compuesta por De la Rouge y su esposa, la princesa Noelesia IV de Guadalajarra. Daniels y Janson aún no habían vuelto.

Ruibobille saludó cordialmente a los últimos allegados e invitó a todos los presentes a dirigirse al comedor...La fiesta estaba a punto de comenzar...

Canciones fuera de lo convencional...(3)

Para cambiar un poco el chip ahora quiero un poco más de caña. Esta es una de mis favoritas dentro del rock, es algo antigua en sí, pero hace poco la introdujeron en la banda sonora especial del God of War III, y es simplemente la ostia (xD)




Is this all in my head
Am I holding on too tight
It's all I can do
So helpless

Hear as I'm screaming these words
I can't convey what's not heard
Live in a lie
Forget all this time
How can you tell me that it's alright?

How can this just be the end?
Have we been blind
Hollow inside
I'm falling apart but there's no way to save me

Hear as I'm screaming these words
I can't convey what's not heard
Live in a lie
Forget all this time

How can this just be the end?
Have we been blind
Hollow inside
I'm falling apart but there's no way to save me

Why can't you see in my eyes
That I'm alive?
Forget the past
As the memories fade away

Don't save me...
Don't save me...

How can this just be the end?
Have we been blind
Hollow inside
I'm falling apart but there's no way to save me

Why can't you see in my eyes
That I'm alive?
Forget the past
As the memories fade away

Don't save me... (fade away)
Don't save me... (fade away)

viernes, 18 de junio de 2010

Non plus ultra




Dime...¿puedo realmente ver la luz al final de este pasillo plagado de sombras? Voy avanzando poco a poco hacia esa puerta del final. Pero las dudas me acompañan y esas voces en mi cabeza me advierten de que puede que tras el trayecto, la puerta no se abra, o peor aún, que no haya nadie dentro con la luz encendida esperando...Vivimos con miedo a lo desconocido. Los golpes del pasado nos recuerdan el dolor y contra más se sufre, mayores son nuestras corazas.

Cuando era pequeño creía en un Dios...No uno católico o religioso, sino en una entidad superior que podía interceder en lo que pasaba y mejorar las cosas cuando iban mal. Rezaba en mi mente, con los ojos cerrados, para que mi alrededor y el de mis seres queridos mejorara. Ocurriera o no, hacerlo me dejaba más tranquilo y luego simplemente me dormia pensando en que a la mañana siguiente algo hubiera cambiado.

Creemos en esa necesidad de que todo tenga una razón de ser. Y de vez en cuando vuelvo a mis viejas inquietudes: ¿Por qué naci siendo yo y no otra persona? ¿Cual es el sentido de que existamos y seamos conscientes de nuestra existencia? ¿Para que darnos la capacidad de cuestionárnoslo todo si no conoceremos la verdad absoluta? Tengo mis impresiones, y con el tiempo he acabado formándome una idea aproximada de cual es la realidad.

La vida es demasiado corta para obtener la gloria. Se puede conseguir algo parecido con ambición y sueños de grandeza (y dinero) Pero en la mayoria de los casos, entre los millones de granos de arena que buscan su camino en este mundo, no existe tierra más allá. La vida es más interesante atendiendo a los misterios, a lo desconocido, nos atrae y nos absorbe...Y nos esforzamos disfrutando, a veces demasiado obsesionados con llegar a una meta. No lo sabremos todo, pero es mejor vivir compitiendo por obtener conocimientos, todos los que podamos y al acabar nuestras historias...dejar un legado que continue nuestro camino.

Ya no creo en ningún Dios...a veces pienso en las virtudes de la existencia del Destino. Pero el único concepto que realmente me atrapa es el Equilibrio. Que todo necesita mantener un equilibrio y que solo acercándonos a él lograremos mantener más tiempo la felicidad. Ni conformarnos con poco ni pasarnos con mucho.

Nos guardamos nuestras inquietudes para momentos de soledad...y buscamos en los otros el ocio, la distracción que magicamente consigue que el tiempo pase más rápido. Y aunque todos soñemos con tierras lejanas, damos la impresión de no pensar en ellas...Y no está mal soñar con ampliar los horizontes, pero también hay que indagar en nuestra propia tierra, donde tambíen quedan muchas cosas por descubrir...

Momentos musicales (1)





miércoles, 16 de junio de 2010

Saturación

Mi corazón palpita en estos momentos a mil por hora. Ha sido un día tan intenso que me encuentro enormemente recargado psicologicamente. El examen me ha dejado perplejo, y es que llegó un momento en el que me obsesionaba más el cuidado de la redacción que los propios contenidos. 6 páginas en casi tres horas...No es la primera vez que lo hago y en todas las ocasiones mi redacción se descuidaba por acción de la rapidez y la concentración en mostrar los conceptos. Creo que estoy aprobado en cuestión de contenidos...pero no se porqué, hoy en tres años de carrera, me he planteado otra serie de cosas que me han dejado preocupado, para variar.

No es que me haya importado demasiado la derrota de España (si bien al final, harto de estudiar, me puse a verlo en la biblioteca con algunos amigos), eso más bien me ha cabreado por ser Suiza el rival...Pero lo de Libros de Estilo...se me ha clavado de malas maneras...Un 4,5 en el trabajo, a las puertas del aprobado en una asignatura que tenía de libre configuración...Quizás me importara menos si no fuera un trabajo en grupo, quizás me importaria menos si yo no me hubiera dedicado a hacer más del 50% del trabajo sólo...quizás no me hubiese importado tanto si el resto de mi grupo hubiera hecho más...

No si al final, como dice el pelmazo de Selu (que se le quiere en el fondo), la culpa es mía, por no darle importancia y pensar que íbamos a aprobar con lo hecho. Mañana es la revisión, y ahora mismo me importa poquito lo que hagan los otros del grupo...iré a hablar solo si hace falta por si hay posibilidades de obtener ese maldito 0,5...

No estoy enfadado...pero si algo cansado de que cosas así tengan que pasarme...Me meto en ellas solo y al no llevarlas como debería...Zas...

En fin...Mejor no me quejo más. Quejarse sirve de poco, si bien te libera un poco. Podría quejarme ahora mismo de mil cosas, pero no iba a servirme de mucho, asi que mejor respiro...vuelvo a respirar...

...si es que las tonterias de hoy han sido increibles...

Al menos me he reido, eso no lo niego. Hacia tiempo que no veía a algunos de mis compañeros y ha sido agradable. Pero si no estuviera emparanoyado por el examen y lo del trabajo...el día habría salido más o menos redondo...

Tengo más motivos para sonreir hoy que ayer, y ayer que hace unas semanas...Pero la presión me está calando...

Ganas de verano...Ni te imaginas...

El año que viene no pienso dejar ni un maldito cabo suelto. Si de algo sirven estas cosas es para no volver a repetirlas. Ya está bien de errores evitables...No puedo dejar que estas cosas me enturbien la mente.

Ale, tómatelo como una promesa personal...Menos quejarse y más "periodismo de acción" (del de Pulitzer, no el de Hearst...)


(Y pensar que he escrito todo esto mientras escuchaba a mi hermano gritando "I can" mientras estudiaba tras tomarse un red bull...si es que vaya panorama...)

martes, 15 de junio de 2010

Relojes de arena





La arena cae cada vez más despacio. El mes se me está haciendo demasiada largo y pesado. Mi mente se comprime, asimilando datos, nuevos y viejos, mientras la confusión me saluda con intenciones de hundirme.

Estoy raro, pero raro en el buen sentido. Desde que empezó el año, muchos de mis esquemas se han desmoronado y mi cabeza escribe en el más absoluto caos. Algo me decía que este no iba a ser un buen año: el accidente con el coche, un duro golpe amoroso, el robo de la mochila...Pero desde que he comenzado a salir a correr me siento más libre, y libre de ciertas ataduras que en el fondo eran irrelevantes...

A cada cosa su tiempo. La arena sigue cayendo, y en vez de pretender frenarla, prefiero sentirla caer entre mis manos...Es tan fácil como dejar que las cosas pequeñas se hagan grandes por segundos y transformar lo efímero en inmenso.

Quisiera huir de los malos pensamientos, huir de ese maldito trabajo sin sentido que tengo clavado en mi moral...Preferiria darle menos vueltas a las cosas y dormir mejor por las noches...Porque no importa realmente todo lo que juegues con la arena que ya ha caido, no importa cuantas teorias barajes sobre el siguiente color que puede aparecer cayendo...Puedes prever los resultados, pero no los acontecimientos...

La arena se para un momento en las conciencias de los miles que ven en estos momentos el fútbol...Concentrados en esa especie de religión sagrada, convertida en patrón, que mantiene ocupadas a las mentes y se abren espacio en los archivos de datos...(puede que mis compañeros de clase no se sepan los nombres de los editores más importantes del periodismo, pero no dudes en que se saben al dedillo los nombres de los cien o mil futbolistas más importantes de la historia)

Mi arena sigue su curso, desde fuera, planteándome el porqué de esa afición. Aunque lo respeto, soy incapaz de entenderlo...Lo que ya no respeto es que algunos rebasen el límite y que exista una sociedad en la que se crean anuncios como el último de nike (si, si, el de la estatuita de CR...) Tildar a un jugador de fútbol como a un héroe...es pasarse...Más aún que cifras tan inmensas fluyan por los contratos de las plantillas...

Igual que fue desmesurada la petición por la multa que me impusieron hace poco, las cifras que rodean al fenómeno deportivo me preocupa...Pero como a pocos más les preocupa, y todos asumen su importancia en la vida social, hasta me cuesta no creer que soy yo el raro...

El reloj sigue su curso...La arena ahora es rojiza...No sé que significa, y no pienso darle vueltas. Por ahora, es mejor salir a correr y disfrutar de la paz del ocaso y de las vistas del carril bici entre Gines y Valencina...

lunes, 14 de junio de 2010

Canciones fuera de lo convencional...(2)

En este caso, quiero dedicarle un espacio a una nominada a los oscars...(si bien la película al final si se lo llevó...como tenía que ser)


Amistad

Hoy todo me sabe amargo, me he pasado casi toda la tarde de mala leche y con caras largas, pasando de la gente y hablando de formas poco agradables...Llevo unos días así, y ni siquiera sé porqué. Es mas fácil cuando existe un motivo, al menos te agarras a algo...Pero me fastidia aún más no saber el motivo que me hace verlo todo negro. Me pongo a analizarme a mi mismo y entiendo un poco porqué me comporto como lo hago. Mis neuras suelen durar sólo unos días, pero esos días se me nota diferente y con cara de pocos amigos. Una reacción que he aprendido a controlar, ya que es mucho más sencillo que pasen de tí cuando eres poco receptivo, aunque sea tan solo unos segundos...

Cuando estás cabreado, sea por lo que sea, te planteas cosas nuevas. Por ejemplo, te permite comprobar que personas se preocupan más, sean amigos íntimos o no. De hecho se supone que los amigos, por definición, se preocupan y animan a los miembros de la pandilla que están decaidos. Pero claro, el concepto de amistad es tan ambiguo cómo erróneo.

Al igual que el amor, la amistad es un estado de ánimo que se ve reflejado en personas de nuestro entorno, y que por compartir semejanzas con nosotros, nos aportan confianza. El rechazo a la soledad ayuda en parte a desarrollar este sentimiento. La estima, la compenetración y la sinceridad ayudan a que las relaciones se asienten y se formen lazos invisibles, que dificilmente se romperán por una pelea. Los amigos, tal y como yo los entiendo, son personas que estas hartas de ver y quieres seguir viendo, son el apoyo que te permite ver lo oscuro más claro, no siempre tienen que estar, pero no suele pasar una semana sin ver a uno. (Con la excepción de Rafa y Peri, si bien son casos aparte...)

Una amistad suele necesitar tiempo para asentarse y para ser creible. Pero a veces te sorprende la forma en la que algunas personas pueden calar en tí y meterse en tu cabeza a pesar de conocerlas de hace poco tiempo. Siempre vivo ilusionado con convertir a los compañeros en nuevas amistades, con crear nuevas pandillas y nutrirme de conversaciones y opiniones absorbentes.

Creo que mi reacción negativa de hoy viene impulsada por una amistad que siento rota. Una sensación que se vacía poco a poco por la pasividad. Supongo que es algo pasajero, y con el fin de los exámenes todo se calmará. Igualmente, no puedo evitar sentirme mal, a pesar de estar completamente seguro de que estoy en mi derecho de mostrarme tal y como me siento...No soy nadie para exigir nada a los demás, y siempre he creido que tienes que dar porque quieres y no para recibir algo a cambio. Sigue siendo cierto que al igual que aumenta tu atracción por quien te trata bien, tambien puede disminuir por la falta de profundidad en el trato de la gran mayoria de personas que puede llegar a llamarte amigo. No tengo problemas en que no te intereses por los demás(yo mismo paso enormemente de ciertas personas), pero no estoy nada de acuerdo con que encima estas personas vayan de amigos...

A veces me da por pararme a hablar con las personas que se sientan a mi lado en el autobús, y no me cuesta nada ser amable si estoy contento. Pero con los amigos tiene que ser distinto. No puedes tratar igual a alguien que acabas de conocer que a un buen amigo que conoces desde hace diez años...Porque si las cosas son así...¿De que sirven las amistades?

domingo, 13 de junio de 2010

Canciones fuera de lo convencional...(1)

Canciones que me han marcado de una forma u otra, todas con algo en común, pertenecen a la categoria de bandas sonoras. Muchas de ellas poseen una calidad excepcional y merecen ser escuchadas...Aunque todo es cuestión de opiniones, claro.

HEAVENS DIVIDE





Petals of white
Cover fields flowing in grieving tears
And all the hearts once new, old and shattered now
Love can kill, love will die
Give me wings to fly
Fleeing this world so cold
I just wonder why


Cold as the dark
Now my words are frosted with every breath
Still the heat burns wild, growing inside this heart
When the wind changes course, when the stars align
I will reach out to you and leave this all behind
When heavens divide...




When heavens divide
I will see the choices within my hands
How can we ever protect and fight with our tiny souls?
Let me shine like the sun through the doubts and fear
Do you feel the storm approach as the end draws near?


※※

When heavens divide
Time will come to softly lay me down
Then I can see a face that I long to see
And for you, only you I would give anything
Leaving a trace for love to find a way


When heavens divide


I will dive into the fire
Spilling the blood of my desire
The very last time
My name scorched into the sky


※ repeat

※※ repeat


When heavens divide


And for you, only you I would give anything
Leaving a trace for love to find a way


When heavens divide...

La rosa y el velo

Relato que escribí hace un tiempo, en una de esas noches de insomnio inspiradoras...Una actividad que debería retomar, de una u otra forma...

"Dicen que una vez existió una rosa enorme y bella en mitad de un árido y frio desierto. Estaba muy orgullosa de su belleza y se exhibia cada vez que aparecía algún insecto, diente de león o pájaro. Tanta belleza podía dejar perplejo a cualquiera que no se esperara más que desolación y soledad en un paraje como ese. Es el caso de un pequeño velo, sucio y viejo, que llevaba largos años vagando de un lado a otro, empujado por el viento. El solitario y triste velo no salió de su asombro al vislumbrar aquella luz roja en mitad de la llanura oscura. Cayó presa de inmediato y no pudo evitar realizar una alabanza al pasar junto a ella.

En cambio, la rosa no mostró más que indiferencia al ver a ese sucio trapo transparente pasar, como tantos desperdicios que el viento del sur arrastraba de vez en cuando. Aún así le hizo gracia la alevosía de sus comentarios al admirar su belleza. Y entonces se le ocurrió una idea. De vez en cuando, algún gorrión prendado de sus encantos iba a traerle agua de un oasis cercano, por ello seguía espléndida entre tanta sequía. Pero en su comodidad llena de cuidados de admiradores encontraba un molesto problema. Se acercaban las noches más gélidas del año y no disponía de ningún medio de resguardarse.

Solo necesitó tres palabras para convencer al velo de que, durante aquellos días frios, viniera cada noche para cubrirla y darle algo de protección. Para el velo aquello parecía comparable tan solo con un milagro, un regalo del destino para un desgraciado trozo de tela como él.

Y así fue. Todas las noches, y desde entonces, el velo luchaba en contra de la dirección del viento para posarse suavemente sobre la rosa y protegerla de la cruel y gélida noche. Por todo agradecimiento, al velo solo le bastaba con pasar ese tiempo en silencio mientras la rosa dormía.

Pero al viento, orgulloso y conservador, no le agradaba aquella lucha de aquel trozo de tela en contra de sus designios, y se aseguró de hacerle dificil su misión de proteger a la rosa, soplando fuertemente durante las noches más frias. El bello y ficticio romance que el velo creía vivir lo obligaba a resistir y demostrar su poca valía a su bella enamorada, enfrentándose al mismisimo viento cada noche. Contra todo pronóstico, el velo resistió y resistió, no importaba cuanto soplara el viento, no importaba...


Noche tras noche, el viento continuaba con sus intentos de expulsar al velo, sin conseguirlo. Al final, desistió, considerando que tenía mejores cosas que hacer que provocar a aquella inmundicia. Se conformaba con generar una pequeña brisa nocturna para impedir a la fiel coraza de la rosa conciliar el sueño.

Pero el triunfo del velo le causó graves consecuencias. Durante todas las noches que tuvo que enfrentarse al soplo del viento, se mecía y se rozaba con las afiladas y largas espinas violetas de la rosa. Al final del combate contra el invisible elemento, quedó muy perjudicado. Hecho harapos, herido y cansado, continuaba con su cometido con dificultad. La rosa llegó a pensar que iba a quedarse sin protección, pero observaba divertida y risueña a aquella medusa ennegrecida volver para cuidarla.

Pasaron los días, las semanas y los meses...Y una noche, las frías temperaturas desaparecieron. Por fin la rosa podría desprenderse de aquel harapo y volver a contemplar las estrellas. El velo, más cansado que de costumbre, llegó una vez más, como siempre puntual para cuidar de su querida rosa...Y ocurrió algo inesperado. Por primera vez desde que oyó aquellas tres palabras que condicionaron el resto de su vida, la rosa le habló con esa dulce y melodiosa voz susurrante y alegre. Pero sus palabras no fueron dulces, no fueron agradables, no le agradecieron su fidelidad durante todo aquel tiempo. Lo rechazó, lo expulsó, lo abandonó...

No lo entendía, todos sus esfuerzos, todo su sufrimiento, apenas sirvió de algo...Sí, si que sirvió, pensaba...La he protegido del poderoso viento y de su gélido toque...la he protegido mientras he podido, he protegido tan gran belleza...Entonces, ¿por qué? ¿Por qué aquello? No lo entendía...Y vagó de nuevo en la oscuridad, bañado por la plateada luna, escuchando las carcajadas que la brisa traía del viento, triunfador por su vuelta a la corriente...Exhausto, débil, se balanceaba sin fuerzas, perdiendo pequeños trozos al mínimo agitamiento del cielo. Toda la fuerza que le ayudó a acudir noche tras noche para ayudar a su amada se desvaneció...

La rosa, llena de alegría, volvía la vista a su amiga la luna, a la que no saludaba desde hacía tanto tiempo...La inmensa luna estaba sorprendida por la reaparición de su amiga, la cual parecía mas bella al verse reflejada gracias a su luz, inundando el sombrio desierto de un resplandor plateado y rojizo. La rosa retozaba y se contoneaba de pura felicidad, ahora que todos podían volver a admirarla en todo su esplendor.

Todo parecía volver a la normalidad, o al menos en un principio. La rosa llegó a percibir a un grupo de brillantes y majestuosas aves acercándose al oasis. Sintió curiosidad y hasta se enfadó por no haber podido verlos antes. El líder de los cuervos, cansado de su día de caza, seguía con hambre. Aquella jornada no había sido de provecho y además estaba harto de la misma comida de siempre en aquel aburrido desierto. Continuaba su tranquilo viaje guiado por el viento cuando percibió aquella luz rosada. Impresionado por aquella visión, no pudo evitar acercarse más, seguido de cerca por el resto de sus compañeros. Aquella inesperada aparición lo dejó desconcertado. Durante todas las noches que había estado transitando por esa ruta, lo único que había visto había sido un viejo trapo mecido por la brisa. Al contemplar más de cerca a la rosa, sus ojos se iluminaron. Jamas antes sintió aquello. Aquella necesidad...Tan agotado y furioso por verse obligado a comer lo mismo todos los días...necesitaba algo nuevo, algo prodigioso, algo único. Y allí estaba, por arte de magia justo enfrente suya.

Al principio la rosa se relamía al ver como su luz atraía a aquellos principes del cielo...Pronto se arrepintió. Mientras aquellos picos azabache destrozaban y devoraban su hermosura no podía pensar en nada. Hasta la luna guardó silencio. Y la rosa suplicaba, suplicaba por su belleza, para que el mundo no perdiera su hermosura y que todos pudieran observarla. Y cuando solo quedaron sus espinas violaceas y todo parecía perdido, pensó en el velo, en su lealtad, en su desinteresada ayuda. Lloraba y se lamentaba, llamándolo, pidiéndole ayuda...Pero no apareció. El velo se agitaba inerte a kilómetros de allí, guardando su último suspiro mientras se despedía en silencio de su amada, y sin ningún remordimiento, porque al final había conseguido darle un sentido a su existencia, el haber servido a la más hermosa obra de arte creada jamás...

Ambos exhalaron su último aliento al mismo tiempo...pensando el uno en el otro..."

Lo que está por llegar

Bienvenido a un nuevo horizonte...No se trata de advertir como será el futuro. Si que se nos hace la boca agua con imaginar ¿Qué pasará?, ¿Qué pasará?...Pero nuestra mente nos la juega continuamente, divagando hasta perdernos y dejar de entender que era la realidad para nosotros. No podemos centrarnos en una sola cosa...El futuro, el amor perdido, el examen jodido...nuestro alrededor sigue ahí, de muchas maneras, y a veces quiere ayudarte. Pero empiezas a sentirte raro, con tu alrededor y con lo que quieres que forme parte de tí, encontrándose fuera de tu alcance. La tristeza, o mejor dicho, la nostalgia de un recuerdo que nunca fue tuyo, te invade, y la vida te parece cruel y discriminadora...Y deja de importar lo que tienes cerca, se queda corto, fuera de onda...La oscuridad aparece y todo deja de tener nombre. Empiezas a actuar por inercia y los sentidos se atrofian...Un bucle sin fin...Por ello, empecé a tomarme las cosas con calma.

Nunca puede saberse lo que está por venir, y en muchas ocasiones te sorprende de maneras que no creiste posibles en el pasado. Es mucho mas gratificante imaginarte a ti mismo con unos años menos ignorante de tu presente, que observarte ahora de cara al futuro. Y es mejor observar tu vida cómo una historia que avanza, un camino que se sigue, donde cada paso es importante por llevarte al siguiente peldaño...No necesito que me jodan el final de esta historia, porque lo importante es seguirla desde el comienzo.

No se adonde me lleva esta vida. Voy evolucionando, intentando disfrutar todo lo que puedo de la tranquilidad. Poco a poco me voy animando, a seguir mi instinto y hacer las cosas como creo correctas, se salgan o no de los esquemas. Aprendo a enfadarme con razón y a no pasar de las injusticias. Aprendo a saber cuando retirarme, a usar la lógica y el ahorro. Y empiezo a adaptarme a una nueva disciplina, una que solo yo puedo marcarme.

Me queda menos para ser libre...ahora por fin veo claro, mas que nunca, que esta es la mejor ruta que seguir. Seguir luchando, y esforzarse más...Hasta que sea capaz de decir que haré algo, y luego lo haga, sea lo que sea...Y nada de levantarse a las 12 de la mañana...

El verano va a ser corto, me temo. La sombra del trabajo, de las practicas o las becas me asusta. Pero no busco eso ahora. ¿Realmente es tan necesario? Francamente, me cuesta verme a mi mismo de periodista...No me veo...Al menos de periodista común.

Porque todos soñamos con salvar y revolucionar el mundo, pero con las limitaciones del capitalismo y la corrosiva vanidad del consumo, el mundo queda atrapado en una red de dependencia. Se puede luchar por algo mejor, si bien en el fondo, no se puede cambiar el mundo con buenas intenciones. ¿Erasmus? SI va a servirme tanto como al pringado de fotoperiodismo...Quizá en quinto. Seria lo suyo.

Pero no necesito alimentar grandes ambiciones para ser feliz en esta vida. Prefiero hacer lo que me gusta, o lo que se acerque a lo que me gusta. Y es cuestión de actuar, y de innovar con la iniciativa. No necesito notoriedad o riquezas...prefiero conocer mundo y nutrirme de unas pocas personas que llenen mi corazón.

En cuanto supere a mis fantasmas...estoy seguro...seré capaz de hacer lo que sea...y nada me lo va a impedir...Dadme tiempo, es lo unico que me hace falta ahora...